Ocho niñas de distintas culturas, elegidas por Saraki, el pájaro prodigioso de los mil colores,
se enlazan en el Círculo de Igüi, la tierra, para ser sus guardianas y mensajeras.

Cada una de ellas vive aventuras cotidianas en su lugar de origen pero, a la llamada de Saraki,
todas se encuentran en un lugar mágico para compartir historias, amistad y el amor a Igüi.

Personajes Igüi


Igüi, la Madre Tierra


Igüi, la Madre Tierra, pintó el plumaje de Saraki de vivos colores, dibujando en su pequeño cuerpo el símbolo del eterno retorno de los ciclos de la naturaleza.

También le dio el don de la palabra para comunicarse con los humanos y el poder de regalar la magia de sus brillantes plumas.




Saraki conoció a Anahí


Saraki conoció a Anahí, la india de la voz de plata, al sur del río Paraná, el día en que un estruendo terrible hizo temblar la selva.

Hombres venidos de muy lejos arrancaban violentamente sus queridos árboles, que caían uno tras otro, mientras los animales huían despavoridos.

Anahí lloraba y se preguntaba cómo era posible que acabaran con toda la belleza y la riqueza que la selva, su hogar, les regalaba.




El mensaje de Saraki


Entonces, Saraki le susurró al oído una solución: recorrería el mundo en busca de amigos de los árboles y los animales; ellos explicarían a todos los demás que la naturaleza es nuestra casa y que hay que cuidarla como un tesoro.

Y Saraki voló incansable, de un extremo a otro del planeta, buscando a aquellos que querían escuchar su mensaje.




El Círculo de Igüi


Así fue como encontró Saraki a otras niñas de lugares remotos que, como Anahí, aceptaron felices las plumas mágicas del pequeño pájaro, que las unirían para siempre al Círculo de Igüi.

Quien recibe una de esas plumas puede volar hasta el sagrado espacio del árbol de la Flor del Ceibo, donde suceden cosas prodigiosas.

Y cuenta la leyenda que, en ese lugar junto al río, cuando cae la noche, se escuchan risas infantiles, suaves canciones y las historias más hermosas.